Jamaica, 1956-1966Mientras en Trinidad y Tobago el calypso nacía, crecía y se multiplicaba, en la vecina isla de Jamaica lo hacía el primero de una serie de estilos que con el tiempo convertirían a la Isla del Tesoro en la más suculenta reserva musical del mundo. El ska irrumpió con su su beat acelerado y su sección de vientos, sus acentos en los compases 2 y 4, y esas voces negras con ganas de movimiento, hartas de lamentarse y de tener el blues, con hambre de soul y rhythm & blues.
El Señor Lee tuvo mucho que ver en el auge del ska. En 1957, contaba ya con una de las mejores bandas del género, curtida desde tiempo atrás, cuando el Señor Lee -un gran jugador de fútbol, según las crónicas- empezase a hacer música con sus amigos Carl Brady, Ronnie Nasralla, Alty East y Ronald Peralto. Puesto que habían entablado amistad en el equipo de fútbol del St. George's College, no dudaron en bautizarse en honor al Dragón que formaba parte de la insignia del equipo. Se llamarían
The Dragonaires. Un nombre que inspiraba respeto y amor a partes iguales.

Por supuesto el Señor Lee, de nombre Byron, sería la cabeza visible del grupo. No era el cantante. Ni era lo suficientemente guapo ni tenía la voz que requería el puesto, así que esa responsabilidad recaería en una serie de habilidosos profesionales a lo largo de los años, por no hablar de los invitados ocasionales con los que los Dragonaires contaron para las labores vocales. No, el Señor Lee sería la cabeza visible del grupo porque era el más inteligente y tenía una cualidad escasa y valiosa en aquellos primeros días del ska: Visión de negocio.
Quienes resumen la vida musical de Byron Lee afirman que su nombre era sinónimo de previsión, profesionalismo, vigor y compromiso. Algo de todo ello debía haber, desde luego, cuando el Señor Lee fue capaz de llevar a cabo con dedicación y eficiencia varias tareas más allá de las estrictamente musicales: llevar su propio sello discográfico, por ejemplo, o aparecer en
"James Bond contra el Dr No", introducir en el ska el bajo eléctrico -un instrumento fundamental en lo que estaba por venir-, comandar la Federación de Músicos de Jamaica o la promotora Lee Enterprises, convertirse en el embajador internacional de la música ska, dar forma a sus propios estudios musicales (Dynamic Sounds), ser el responsable de la distribuidoción del sello Atlantic en Jamaica, producir a
Boris Gardiner o a los
Maytals... y varias cosas más que no vamos a anticipar aún.
Nadie como el propio Señor Lee para explicarlo con las palabras adecuadas:
"De mi madre -que era de descendencia africana- recibí el soul, ritmo y amor por la música, y de mi padre -que era chino- recibí un hábil sentido del negocio". Importante fue también el origen no especialmente miserable de los Dragonaires. Muchos -incluido el propio gobierno jamaicano- vieron en el Señor Lee a la persona capaz de tomar las mejores ideas musicales de Jamaica y convertirlas en ventas, también para las clases medias y altas, y también en el extranjero.

Los Dragonaires pusieron en el mapa del ska el buen vestir y la calidad musical de los intérpretes. Eran una banda disciplinada y limpia, tanto en el sentido literal como en el metafórico: sin drogas, sin conflictos. Byron Lee representaba la constancia y el sentido común. A partir de ese momento y hasta el final de los tiempos, la mitad de los beneficios que consiguiesen los Dragonaires serían para pagar instrumentos y ropa, la otra mitad para pagar a los músicos.
Jamaica, 1966-1968Pese a lo que pueda sugerir una actitud tan sumamente profesional, el Señor Lee estaba muy lejos de ser un conformista. Cuando su excepcional agudeza le indicó que el ska presentaba síntomas de agotamiento, convirtió a los Dragonaires en una excelente banda de rocksteady. A algunos les parece que toda la música jamaicana es igual, pero desengáñense: No lo es. El rocksteady jugaba a favor de Byron Lee. Usaba prominentemente el bajo y el órgano (los Dragonaires fueron también pioneros en el uso de este instrumento), y su flow, todavía bailable pero bastante más downtempo que el del primitivo ska, exigía habilidades musicales que no todos los grupos de Jamaica poseían. Anticipaba la era del reggae, pero no tenía nada del aburrimiento de éste. Quizás por eso el Señor Lee no destacó en la escena reggae que había ayudado a crear y acabó derivando hacia otro tipo de sonidos. El reggae era lírica rastafari, pero no tenía el soul del rocksteady, ni la mitad de la magia de éste.

Si el ska era Little Richard y Wilson Pickett, el rocksteady era Sam Cooke y Curtis Mayfield. En su álbum
"Rock Steady 67" (título completo "People Get Ready, this is Rock Steady 67"), Byron Lee & The Dragonaires dejaron clara su enorme habilidad. Ahí se puede escuchar, junto a fabulosos rocksteadys de prominente bajo y sensacional voz, una excitante relectura de su clásico ska "007", que juega como quiere con el ritmo, transformándolo en algo innovador y todavía mejor. En "Rock Steady 67" se encuentra también un indicio de lo más significativo: Una versión del "Obeah Wedding" de
Mighty Sparrow. El Gorrión Poderoso.
Entre Jamaica y Trinidad y Tobago, 1968-1989Estaba claro que el Señor Lee había sido tocado por la varita del calypso. Había conocido a Mighty Sparrow y quedado prendado por éste y por su música. Los Carnavales de Trinidad y Tobago y todo lo que conllevan dejaron una importante huella en el Señor Lee, que ni pudo ni quiso borrar, como se vería más tarde.

Tras el aviso del "Obeah Wedding" en "Rock Steady 67" llegó
"Sparrow Meets the Dragon" (1969), que si tienen buena memoria seguramente recuerden de
la primera parte de este cuento, en la que una de sus copias aparecía en una ciudad holandesa para viajar hacia las templadas aguas del Mediterráneo. En "Sparrow Meets the Dragon" el Señor Lee y sus Dragonaires ponían su clase y pericia habituales al servicio de Gorrión Poderoso, en una suerte de abrazo jamaicano alrededor de la música de Trinidad y Tobago. Es fundamentalmente un disco de calypso tardío, pero a la vez uno de los hitos que marcarían la trayectoria de Byron Lee.
Aunque haya quedado oculto por el peso de los Dragonaires de los primeros sesenta, en cierto modo es bastante más importante que todos esas viejas grabaciones ska en una isla que ya tenía cientos de bandas de ska. A diferencia de sus compañeros jamaicanos, el Señor Lee era capaz de desmarcarse cuando quería y de hacer lo que le diese la real gana. Amaba y respetaba el calypso como amaba y respetaba Trinidad y Tobago, y se sentía especial por el mero hecho de poder grabar algunos de los (muy buenos) calypsos de Mighty Sparrow junto a éste. O por poner el órgano de fondo a
"Only a Fool", la canción más exitosa del álbum, en la que Gorrión Poderoso practicaba su registro más meloso. "Only a Fool" no hubiera sido lo mismo sin el Señor Lee. Tampoco podríamos escuchar el finísimo instrumental "More and More Amour", que nadie con dos dedos de frente dudaría en utilizar como sintonía de algún programa de radio.
Si "Sparrow Meets the Dragon" sirvió o no para poner el calypso en el mapa internacional, o para hermanar a Trinidad y Tobago con Jamaica es algo que resulta difícil de saber. Pero sin duda marcó un punto de inflexión en la música del Señor Lee. Byron Lee & The Dragonaires demostraron que podían ser también excelentes músicos de calypso primero, y soca (el descendiente natural del calypso) después. Para algunos sería solo dos estilos más que añadir a la lista, para otros se trataba de una buena banda de ska perdida sin remedio, para los que quedaban la demostración de que los Dragonaires no se relajaban ni se conformaban. Siempre mejores, siempre adelante. Merecían todo el respeto que tenían. Merecían incluso MÁS respeto del que cualquiera podía tenerles.
Entre Jamaica y Trinidad y Tobago, 1989-2008En 1974, los Dragonaires tocaron la "road march" en el carnaval de Trinidad, y no sería la única ocasión. Y un paso más adelante: en 1989, Byron Lee & The Dragonaires consiguieron un reconocimiento único en su país adoptivo. Ganaron el premio del Downtown Carnival Committee. Era la primera vez que un grupo de fuera de Trinidad lo conseguía, así que por fin podía decirse que, por un lado, habían dado color a algo que les entusiasmaba, como era el Carnaval de Trinidad, y por otro lado habían ayudado a mejorarlo, aportando su propia soca, que la gente de Trinidad y Tobago apreciaba y disfrutaba como si fuera suya.

Con respecto a Jamaica, al Señor Lee le quedaba una última aportación importante que ofrecer a su isla natal: La creación del Carnaval de Jamaica, a imagen y semejanza del Carnaval de Trinidad y Tobago. En 1990 Byron Lee
consiguió el objetivo de su vida, y desde entonces, hasta nuestros días. Cada año, se elegía la "road march", y cada año The Dragonaires creaban una canción para su Carnaval, el Carnaval de Jamaica. El Señor Lee legó a su gente algo por lo que le recordarían, algo más grande incluso que la música. Pero algo nacido, no hay que olvidarlo, de su amor por la música, un amor evidente que gobernó por completo su vida.
Jamaica, 2008El Señor Lee murió el 4 de noviembre de 2008, cuando contaba con 73 años de edad. Dicen que una muerte nos afecta más que mil muertes, y es absolutamente cierto. Muchos ni siquiera lo recordaron en sus rimbombantes listados de resumen del año, grandes acontecimientos sin ningún tipo de sentimiento, o les dio igual porque el Señor Lee, ya se sabe, era mayor y algún día tenía que morir. Sin embargo, aunque a quienes dictan lo que hay que recordar y lo que no de cada año no les importe, el Señor Lee murió luchando contra el cáncer en 2008, y eso es algo que por lo menos Jamaica recordará, cuando este marzo las calles de Kingston se llenen de colorido y fiesta. Y soca, mucha soca, una auténtica bacanal de soca. Toda la soca del mundo, que el Señor Lee, también en este 2009, aunque sea en algún lugar muy lejano, bailará como un poseso.