Lo cierto es que, por anecdótico que pueda parecer, el caso del cese de Nacho Escolar en la dirección de Público tiene alguna enseñanza que ofrecernos. Nada pasional, no crean. Estamos a bastante distancia, en muchos sentidos, de lo ocurrido. Demasiado lejos como para que nos afecte, pero aun así la curiosidad es poderosa, aunque solo sea por aquello de que, si fuésemos de carne y hueso, tal vez hubiéramos compartido coordenadas en el espacio-tiempo de hace casi diez años con el Nacho Escolar que actuaba de materia gris en Meteosat.1. Mucha gente conoce Público y cree que es (o ha sido) un diario de izquierdas. La afirmación es bastante inexacta, pero ¿es esa razón para menospreciar a Público? ¿no es cierto que su mensaje ha llegado a más personas que el de Rebelion o La Haine? El último diario en papel se hizo con su espacio y seguramente les costó lo suyo. Lucharon. En el frente mainstream, pero lucharon.
2. Esperaremos unos años antes de volver a preguntar a Nacho Escolar por su cese. Su opinión pública a día de hoy la podría haber escrito su relaciones públicas, si lo tuviera. Se intuyen demasiadas lealtades, no especialmente con los responsables de Público, pero sí con su redacción. Lo cual le honra, aunque a nosotros no nos sirve de nada. Así que dejamos de leerlas a la de ¡YA!.
3. Donde las versiones oficiales fallan, la conspiranoia vence. Hay poderes ocultos, lo sabemos, aunque no los veamos (por eso son ocultos). Nos dirigen aunque no lo sepamos, mueven sus alas allá y, de repente, alguien dice al menda de la pasta del último diario en papel que ha encontrado en Prisa al tipo perfecto para vender más periódicos. Desconfíen siempre. Y acertarán casi siempre.
4. Levantar un diario desde cero es "el objetivo de una vida". Eso es verdad. Nacho Escolar tuvo su objetivo y, a pesar de lo ocurrido, quizás lo haya conseguido, al menos en parte. Por cierto, ¿alguien podría hacer una lista de "objetivos de una vida" para quienes no los tenemos? Todo el mundo debería tener derecho, por lo menos, a uno.
5. ¿Cómo se pone nota a algo como Público? ¿Cómo sabemos que un ser con tantas piernas y una espada en forma de rayo es ángel o demonio? ¿Sirve la media estadística para esto? ¿La media en volumen de páginas o en número de artículos? ¿O mejor la media de las dos medias, ponderada por el riesgo del momento y descontando los artículos meramente "publicitarios"?
6. ¿Qué se considera libertad en un medio de prensa? Si de verdad hay presiones (que las hay, como Nacho reconoce: "Las presiones existen y son poderosas. Pero no tantas ni tan imparables como os imagináis desde fuera. He tenido la suficiente capacidad de maniobra como para poder responsabilizarme plenamente de mis errores y de mis aciertos"), ¿dónde está el límite para actuar con absoluta libertad? ¿Qué debe hacerse con esas presiones? ¿Y con las otras, las presiones no-manifiestas, las presiones latentes, que son las más peligrosas? ¿Se las torea? ¿Se las ignora? ¿Se las engaña? ¿Se las invita a ir de copas?
7. Queremos dirigir un diario, queremos perder el sueño alguna noche por algo que creamos que merece la pena. Queremos vencer a los malos y ver en el quiosco algo que valga la pena. O querríamos, si estuviésemos en 1940.
8. Porque por supuesto, Público es el último diario en papel, como dice Nacho. Nos jugaríamos los genitales (de otro, por supuesto) a que es así.
9. ¿Qué fue primero, el periodismo o los ideales? No, reformulemos la pregunta: ¿Público se creó primero como cabecera, y luego fue con su imán atrayendo ciertas ideas? ¿O existía tal hervidero de inquietudes que no quedó otro remedio que crear un diario de papel para darles salida? Lo deseable es lo segundo, pero todo apunta a que pasó lo primero, y que los propietarios (sean quienes sean) siguen teniendo el imán bien agarrado con cadenas de eslabones tamaño petrolero.
10. A pesar de todo, Nacho nos sigue cayendo bien, mucho mejor que la mayoría. Nos sigue pareciendo valiente, para el ámbito en el que se mueve, que es entre auténticos tiburones del conservadurismo y el psoísmo. La reina y su familia, la memoria histórica (o lo que así llaman por ahí), Obama y su esperanza blanca... hablamos de otro ámbito, que no es el nuestro, por mucho que respetemos al equipo de Nacho. Aunque si nos quieren encontrar en algún lugar de Público, búsquennos entre las filas de los aliados: comprando el DVD de "Mi hermosa lavandería" (Stephen Frears), leyendo lo que puedan tener que decir Javier Ortiz o Joan Vich, o deslumbrándonos CADA DÍA con la "Plétora de Piñatas" de Mauro Entrialgo. Ahí sí. Nos vemos.
2 comentarios:
Sloane, me sorprendió lo del Escolar, pero más pensando como una sabandija, es decir, que una izquierdita artística y tocapelotas-pero-no-demasiado podía ser una buena inversión, pues nuestra generación, los que ahora tenemos treinta, vemos El Pais y el Periódico como una cosa ultra, alejada incluso de la socialdemocracia. Confieso que me sorprende, pues creía que el Escobar era parte del juego, un enganche para un (as they call it) "nicho de mercado".
Por lo demás, olétuhuevoh con lo de weather underground. Saludos y respetos y abrazos!
Gracias, patata. Puede que vieran en Escolar lo que tú comentas (la izquierdita artística y el mercado), efectivamente, pero está claro que en algún momento dejaron de verlo así. Y ¿por qué? Aún no está claro. ¿Decidieron renunciar al "nicho de mercado"? ¿O bien Escolar les resultó menos dócil de lo que pensaban? ¿O se aprovecharon de él para meter la puntita y, "una vez conseguido, nada de lo prometido"? Demasiadas preguntas sin respuesta, y seguramente la respuesta sea una mezcla de todo ello... De todos modos, el hecho indiscutible aquí es que las cabezas (sean las que sean) las ponen y las cortan a voluntad los señores dueños (sean os que sean) de las empresas (sean las que sean).
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